Archivos en la categoría Literatura xeral

Escritores argentinos

A estas alturas, cualquiera que hubiese pasado en algún momento por este blog, sabe de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Conoce también que presentamos la novela en la Feira Internacional del Libro de Buenos Aires. En la historia de El Danubio…, tal como sugiere su título, Argentina juega un papel del todo esencial. Pues bien, en mi intervención en la Feria intenté explicar la manera en que me aproximé a la realidad argentina, al sentimiento y comportamiento de sus gentes, a las claves de su historia y su evolución. Y bueno, lo hice a través de sus escritores. Así lo conté, literalmente:

“Fue este el primer reto que representó la novela: aprender a sentir este país igual que lo hacía su personaje. ¿Cómo conseguirlo? Principalmente con el recurso a su literatura. Leí todo cuanto pude ficción procedente de Argentina. No hablo de esa santísima trinidad formada por Borges, Sábato y Cortázar, un género cada uno en sí mismo. Tampoco de autores que crearon un universo propio, una literatura posiblemente apátrida, tipo César Aira, Rodrigo Fresán o Carlos Salem. Me refiero más bien a Manuel Puig, a Roberto Artl, a Rodolfo Fogwill, a Juan José Saer, a Marcelo Cohen; y a Ricardo Piglia, a Martín Caparrós, a Sara Rosemberg, a Andrés Neuman, a Marcelo Luján; y también a María Rosa Lojo, a Claudia Piñeiro, a Eduardo Berti o a Fernández Díaz. Ellas y ellos, a través de sus obras, me enseñaron el sentido de lo intangible argentino, y gracias a ellas y ellos pude escribir esta novela.”

Lamenté un olvido imperdonable, el de Antonio di Benedetto (Trilogía de la espera), y el hecho de no haber leído aún nada de Eduardo Sacheri, el autor de la maravillosa El secreto de tus ojos (es que vi la película). También habría incluido sin dudar a Carlos Bernatek pero accedí a su magnífica La noche litoral apenas la semana pasada. La relación fue amplia pero ahora, en este blog tan personal, me apetece acotar las obras que sí aportaron un efecto trascendente. Fueron Boquitas pintadas (M. Puig), El juguete roto (R. Artl), Los pichiciegos (R. Fogwill), La ocasión (J.J. Saer), El testamento de O´Jaral (M. Cohen), Blanco nocturno (R. Piglia), Los Living (M. Caparrós), La edad del barro (S. Rosemberg), Una vez Argentina (A. Neuman) y Subsuelo (M. Luján). Queda explicitado.

 

Buenos Aires: crónica de una Feria

Feria Buenos Aires

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Si uno quisiera experimentar la sensación de dejar algo atrás, le propondría que cruzase el Atlántico en avión…

De Coruña a Buenos Aires vía Londres, ruta contradictoria que demuestra la mal resuelta ecuación entre tarifas aéreas y distancia. En cualquier caso, le ganamos cinco horas a la vida, que habríamos de devolver en el trayecto de vuelta, mejor no dar cuenta de ellas. En nuestra mente estaba sobre todo la Feria del Libro, que prometía emociones fuertes, y la presentación de El Danubio no pasa por Buenos Aires  prevista para el día siguiente.

Pasamos la jornada revisitando la 9 de Julio, Corrientes, Pellegrini, la Plaza  de Mayo, Puerto Madero. Habían transcurrido ocho años desde la visita anterior y nos asaltó la impresión  de cierto malpaso del tiempo, de cierta evolución de la ciudad hacia el abandono. No podríamos certificarlo, son conocidas las arteras jugadas de la memoria. Una gran manifestación mantenía la capital bloqueada. Protestaban contra las medidas correctoras de Macri. Algunos gritan: “Vamos a volver” y muestran la cara de la Kirchner serigrafiada en una tela blanca. La UPCN, el sindicato peronista, proclama la urgencia por recuperar el poder, hay quien afirma que la situación no se sostiene ni seis meses. Pero uno lee, escucha, observa, y concluye que Argentina necesita repensar su pasado y darle una oportunidad a su futuro…

Por fin conseguimos pesos. Durante unas horas, sospechamos de una orden secreta para boicotear nuestros euros. Tras un largo e intricado procedimiento, recibimos billetes de cien con la cara de Evita Perón, mito, símbolo y contradicción. De nuevo esa sensación, el país consumido por sus dirigentes, el pueblo como excusa y los vampiros sobrevolando la Casa Rosada. Nos cuentan casos de corrupción también con el nuevo gobierno pero 24 horas bastan para darnos cuenta de que Argentina ha estado bordeando la frontera del no retorno ante lo cual el cambio resultaba ineludible.

Tomamos un taxi, logro principal del día. Da vueltas y más vueltas intentando sortear los spin-offs de la manifestación hasta conseguir su objetivo, que en realidad es el nuestro: las instalaciones de la Rural. En este centro de expiación del agro reconvertido, se celebra la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Son las seis de la tarde y encontramos el inmenso recinto atestado de gente. Buscamos directamente el pabellón amarillo y, dentro de él, el stand de la Xunta de Galicia. Nos embarga la decepción, el ánimo encogido a medida que nos internamos. Hay librerías con una instalación más vistosa y mejor emplazada, no digamos ya editoriales. Se diría que Santiago de Compostela, ciudad invitada, apenas despierta interés. Pronto confirmamos que buena parte de la responsabilidad recae en la discreta organización; no de la Feria, obviamente, sino del stand. Un escritor gallego nos comenta: “parece que venimos pidiendo perdón”.

Bos Aires 2.16No haremos sangre pero se trata de una gran oportunidad perdida. Lo comprobamos ese día, viernes 29, y también después, el sábado y  el domingo. Algún autor de la expedición compostelana se hubo de enfrentar a un auditorio formado por media docena de personas. Unas autoras, en pareja, ante una docena contándonos a nosotros. En fin. Llegados a este punto, me gustaría mencionar a Mariela Vázquez y a Gisela Barbeito, quienes mostraron un encomiable entusiasmo y un compromiso a prueba de bombas (sí, en plural) en la difusión de las actividades del stand. Gracias a ellas, auténticas embajadoras de Galicia en la capital argentina, por su inestimable contribución.

De vuelta en el hotel, casi medianoche, y aparece Carlos Plass, gran amigo, que tomó un avión urgente desde Santiago de Chile para asistir a la presentación de mañana. Llega con un doble regalo imprevisto: dos novelas dedicadas por la escritora chilena Carla Guelfenbein. Nos resistimos a acostarnos hasta no haber actualizado cada rincón de nuestras vidas. Bien adornada, la suya daría para novela también. Sábado ya: el desayuno se prolonga de tal manera que salimos del hotel cerca de la hora de comer. Decidimos caminar y continuar hablando, más o menos en dirección a la Feria. La presentación será a las 19.00 horas pero queremos llegar con holgura. No sé cómo demonio hemos hecho pero faltan diez minutos nada más y frente a nosotros se agolpan toneladas de gente que nos imposibilitan el avance. Incluso sumidos en aquella agonía por la demora injustificada, decidimos tirar unas fotos, tal imagen no se puede perder. Hordas de personas habían acudido a la llamada de la literatura, la cosa es para emocionar, pero nosotros en aquel momento maldecíamos el extraordinario nivel de respuesta.

Como siempre, el tiempo hace gala de su condición de relativo. Aún dispusimos de unos instantes para sosegarnos, saludar a Mariela  y Gisela , e intercambiar puntos de vista previos con Xavier Alcalá. Él presentó el acto con su maestría habitual y yo largué emocionado mi exposición (que dejo aquí por si la quieres consultar). Iniciamos con media entrada y concluimos rozando el lleno. Un par de intervenciones del público, la primera sobre el personaje –aquel joven que quería ser argentino–, la segunda sobre fonética comparada; se abre un movido debate que a todos nos congratula, esa es mi impresión; algunos ejemplares firmados, algunas fotos, y asunto cerrado. Me noté un poco deshinchado al final, justo lo contrario de otras ocasiones.

Bos Aires 1.16El domingo, nueva Feria, o Mercado, el de artesanía y antigüedades de San Telmo. Artesanía = Cultura, leemos en un cartel y no podríamos concordar en mayor medida. Por la tarde regresamos a la FILBBAA, Alcalá presenta su novela Al sur del mundo, Alén da desventura en el original en gallego. Confirmamos las impresiones de las anteriores jornadas, la Feria resulta un evento sobre todo de lectores, con gentes en un amplísimo intervalo de edad llevando libros incluso en carretillas. Tras la presentación, tomamos algo y nos despedimos con abrazos profundos y sentidos, felices de haber compartido este inolvidable fin de semana en Buenos Aires, capital de la Argentina. Al día siguiente, salíamos para Córdoba.

@pallarego

Buenos Aires: crónica dunha Feira

Feria Buenos Aires

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Se un quere experimentar a sensación de deixar algo atrás, que cruce o Atlántico en avión…

De Coruña a Bos Aires vía Londres, ruta contraditoria que demostra a mal resolta relación entre tarifas aéreas e distancia. En calquera caso, gañámoslle cinco horas á vida, que habiamos devolver no traxecto de volta, mellor non darmos conta delas. Na nosa mente estaba sobre todo a Feira do Libro, que prometía emocións fortes, e a presentación de El Danubio no pasa por Buenos Aires prevista para o día seguinte.

Pasamos a xornada revisitando a 9 de Julio, Corrientes, Pellegrini, a Praza de Mayo, Puerto Madero. Transcorreran oito anos dende a visita anterior e asaltounos a impresión do malpaso do tempo, de certa evolución da cidade cara ao abandono. Non poderiamos certificalo, son coñecidas as falcatruadas que adoita xogar a memoria. Unha grande manifestación mantiña a capital bloqueada. Protestaban contra as medidas correctoras de Macri. Algúns berran: “Vamos a volver” e amosan a faciana da Kirchner serigrafiada nunha tea branca. A UPCN, o sindicato peronista, amosa urxencia por recuperar o poder, hai quen afirma que a situación non se sostén nin seis meses. Pero un le, escoita, observa, e conclúe que Arxentina necesita repensar o seu pasado e darlle unha oportunidade ao seu futuro…

Por fin conseguimos pesos. Durante unhas horas, sospeitamos dunha orde secreta para boicotearen os nosos euros. Tras un longo e intricado procedemento, recibimos billetes de cen coa cara de Evita Perón, mito, símbolo e contradición. De novo esa sensación, o país chuchado polos seus dirixentes, o pobo como escusa e os vampiros sobrevoando a Casa Rosada. Cóntannos casos de corrupción tamén co novo goberno pero 24 horas son abondas para decatarnos de que Arxentina alcanzara un punto de non retorno o cal esixía un cambio radical de dirección.

Tomamos un taxi, logro principal do día. Dá voltas e reviravoltas tentando sortear os spin-offs da manifestación ata conseguir o seu obxectivo, que en realidade é o noso: as instalacións da Rural. Neste centro de expiación do agro reconvertido, celébrase a Feira Internacional do Libro de Buenos Aires. Son as seis da tarde e atopamos o inmenso recinto ateigado de xente. Buscamos directamente o pavillón amarelo e, dentro del, o stand da Xunta de Galicia. Embárganos a decepción, o ánimo encollido a medida que nos internamos. Hai librarías cunha instalación máis vistosa e mellor emprazada. Diríase que Santiago de Compostela, cidade convidada, a penas esperta interese. Pronto confirmamos que boa parte da responsabilidade recae na discreta organización; non da Feira, obviamente, senón do stand. Un escritor galego coméntanos: “parece que vimos pedindo perdón”.

Bos Aires 2.16Non faremos sangue pero trátase dunha grande oportunidade perdida. Comprobámolo ese día, venres 29, e tamén despois, o sábado e mailo domingo. Algún autor da terra atopouse con media ducia de persoas e o resto, cadeiras baleiras. Algunhas autoras, en parella, ante unha ducia de asistentes contándonos a nós. Do naufraxio habemos salvar a Mariela e Gisela, que amosaron un encomiable entusiasmo e un compromiso a proba de bombas na difusión das actividades do stand. Grazas a elas, auténticas embaixadoras de Galicia na capital arxentina, pola súa inestimable contribución.

De volta no hotel, case medianoite, e aparece o noso grande amigo chileno Carlos Plass, que tomou  un avión urxente dende Santiago de Chile para asistir á presentación de mañá. Chega cun dobre agasallo imprevisto: dúas novelas dedicadas pola escritora Carla Guelfenbein. Resistímonos a deitarnos ata non ter actualizado cada recuncho das nosas vidas. Ben adornada, a súa daría para novela tamén. Sábado xa e o almorzo prolóngase ata case a hora de comer. Decidimos camiñar e continuar falando, máis ou menos na dirección da Feira. A presentación será ás 19.00 horas pero queremos chegar con folgura. Non sei como demo fixemos que faltan dez minutos nada máis e fronte a nós toneladas de xente imposibilítannos o avance. Mesmo sumidos naquela agonía pola demora inxustificada, decidimos tirar unhas fotos, tal imaxe non se podía perder. Hordas de persoas acudiran á chamada da literatura, a cousa évos para emocionar, pero nós naquel momento maldicíamos o extraordinario nivel de resposta.

Coma sempre, o tempo fai gala da súa condición de relativo. Aínda dispuxemos duns instantes para acougar, saudar a Mariela e Gisela, e intercambiar puntos de vista previos con Xavier Alcalá. El presentou o acto coa súa mestría habitual e eu larguei emocionado a miña exposición prevista (que aquí deixo por se a queredes consultar). Iniciamos con media entrada e rematamos rozando o cheo. Un par de intervencións do público, unha sobre o personaxe –aquel mozo que quería ser arxentino–, outra sobre fonética comparada; ábrese un movido debate que a todos nos congratula, esa é a miña impresión; algúns exemplares asinados, algunhas fotos, e asunto pechado. Nótome ao cabo un chisco desinchado, xusto o contrario doutras ocasións.

Bos Aires 1.16O domingo á mañá, nova Feira, ou Mercado, o de artesanía e antigüidades de San Telmo. Artesanía = Cultura, lemos nun cartel e non poderiamos concordar en maior medida. Pola tarde regresamos á FILBBAA, Alcalá presenta a súa novela Al sur del mundo, Alén da desventura no orixinal en galego. Confirmamos as impresións das anteriores xornadas, a Feira resulta un evento sobre todo de lectores, con xentes nun completo intervalo de idade levando libros mesmo en carretillas. Trala presentación, tomámoslle algo e rematamos con apertas fondas e sentidas, felices de ter compartido esta inesquecible fin de semana en Buenos Aires, capital da Arxentina. Ao día seguinte tirábamos para Córdoba.

Identidad vs sincretismo

untitledEl día 30 de Abril presentaré El Danubio no pasa por Buenos Aires en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, tremendo honor! Bien, estoy rematando la intervención y en ella he incluido un pequeño texto alusivo a este concepto tan resbaladizo de la identidad. Quizás tenga su interés así que ahí lo dejo…

“Transcurridos cinco meses desde el lanzamiento, vuelvo a reflexionar sobre su contenido más hondo y llego a la conclusión de que es esta una novela de dicotomías. Dicotomía como par de conceptos complementarios. Hablábamos del conflicto de identidades que refleja la actitud de Cibrán Salgado, uno de los protagonistas de la historia. Entendemos normalmente que la identidad resalta las propiedades del individuo, lo encastra en un colectivo empático que se vuelve más fuerte cuanto más se vanaglorien esas cualidades diferenciales. Visto así, resulta sencillo entender que de la competencia entre identidades, surja en tantas ocasiones el litigio y la colisión.

Coloquemos frente a la identidad el sincretismo. Es un concepto que se repite hasta tres veces en la novela. Y es que Argentina saldría campeona mundial en un concurso de sincretismo. El sincretismo como repulsión de la pureza y del sectarismo, como exaltación del cruce, de la combinación, del mestizaje. El sincretismo como motor de una diversidad que a través de la mezcla continua se vuelve infinita. Y entonces la identidad queda, paradójicamente, como concepto transitorio. Identidad y sincretismo forman una de las dicotomías principales que se encontrarán en El Danubio no pasa por Buenos Aires.”

@pallarego

 

Santiago, ciudad invitada en la Feria del Libro de Buenos Aires

Una Feria del Libro es, ante todo, una feria. Una feria, sí, esa suerte de tradición medieval que implica llevar el comercio a la calle, los feriantes exponen sus mercancías a la vista de los viandantes, de los que callejean. Una feria del libro se revela una exposición pública de palabras para su distribución, de palabras agrupadas, hiladas e industrialmente encuadernadas.

Entre el 21 de Abril y el 9 de Mayo, la palabra, laica y encuadernada, toma la calle en Buenos Aires. Es su Feria Internacional del Libro. La Feria de Buenos Aires se distingue de otras convocatorias por múltiples factores. Quizás el más llamativo sea el convite que cada año desde 2013 realiza a una ciudad del mundo. En las ediciones anteriores, Ámsterdam, Sao Paulo y México fueron las ciudades invitadas. En 2016, lo es Santiago de Compostela.

Por eso presentamos allí “El Danubio no pasa por Buenos Aires”, el sábado 30 a las 7 de la tarde. Estarán también 25 escritores gallegos, una representación significativa de distintos géneros y estilos. 25 + 1. Ese uno soy yo, Marcelino F. Mallo, que presentará su novela acompañado por el gran Xavier Alcalá, escritor de amplísima obra entre la que se encuentran distintos títulos vinculados a Argentina.

Posiblemente se encontrarán pocos libros que sinteticen mejor que “El Danubio no pasa por Buenos Aires” el espíritu de esta edición de la Feria. Pocos textos que evoquen la relación intensa, casi fervorosa, que la Historia –en mayúscula– se empeñó en crear entre Santiago y Buenos Aires. Y pocos que describan ambas ciudades desde perspectivas tan diversas.

La intención de una novela

untitledViene esto a cuento de la conversación que mantuve ayer con un conocido escritor manchego. Hablábamos de la intencionalidad que se escondía detrás de cada novela, del propósito -o propósitos- con el que nacen las historias de ficción. Muchas de las veces, el origen se encuentra en la realidad, naturalmente. De alguna forma, una novela es una oportunidad para retocar la realidad, para reinterpretarla y volverla a vivir. Con “El Danubio no pasa por Buenos Aires” (Marcelino F. Mallo; Ézaro Ediciones) ocurrió así.

La cosa empezó cuando un joven -real, tendría unos 16 años- sin vinculación anterior con Argentina, introduce en su forma de hablar el tono característico porteño. En cuestión de pocos meses, transforma por completo su acento. Estudia con fruición todo lo sucede por aquellas tierras, viste con frecuencia la camiseta de River, comieza a relacionarse con la colonia argentina de la ciudad donde vive, introduce palabras del lunfardo y busca trabajo para ahorrar y marcharse a Buenos Aires nada más cumpla los dieciocho años. Y tal como lo planea, lo lleva a cabo. Pasa allá varias semanas, “hasta que dure la guita” se dice en la novela, y cuenta su experiencia aunque ocultando los momentos más comprometidos…

Llegué a la conclusión de que aquella metamorfosis radical podría dar lugar a una buena historia. El joven, convertido en Cibrán en la ficción, representa la cumbre del “desconcierto vital”, la renuncia al propio ser, la desvinculación total a una raíz y a un entorno. Tomé esa idea y la apliqué a una persona adulta, lo que no me costó nada. Yo incluso podría servir de modelo, cualquiera con un mínimo sentido crítico padece ese desnortamiento de no entender lo que hacemos en el mundo, incluso nuestro papel en una comunidad concreta. Y así nace Juan Carlos Rubido.

Rubido se siente ajeno a la colectividad universitaria, reniega de su especialización, corta todo vínculo con su círculo de relaciones y considera la ciudad que habita como un marco impersonal e intrascendente (Santiago!). Los únicos recursos que le sirven de algo son las strippers de Internet, los libros de C. Magris y B. Croce, y su amigo Antón, quien lo hace sentir de cierta utilidad. Cuando Cibrán y Rubido se encuentran, cada uno cree reconocer en el otro una oportunidad que les devuelva el interés por seguir adelante.

Dado que son espíritus críticos, la relación entre ellos no pasa de un cierto desafío intelectual. Cada vez que se tropiezan, surge el conflicto pero eso también es lo que retroalimenta el interés por volver a verse. Semeja que, a pesar de la diferencia generacional, podrían llegar a alcanzar una suerte de simbiosis provechosa para ambos. Pero entonces son las circunstancias, como siempre, las que determinan los acontecimientos. La cosa finaliza con Cibrán camino hacia su Argentina idealizada, ficción dentro de la ficción, y con un Rubido dispuesto incautamente a empezar de cero.

La intención era que esta relación configurase el tronco da narración, la cual habría de incorporar una serie de historias o elementos paralelos a modo de ramificaciones enriquecedoras del conjunto, tales como:

  • La línea estrecha que separa la amistad y la traición
  • Las relaciones generacionales, hombres fascinados por mujeres jóvenes
  • La sensación de agujero negro, de claustrofobia, que tantas veces propician las instituciones y los centros de trabajo
  • Incluso esa tendencia redundante a la “restauración” que demostramos los humanos, ya sea en la Historia, en la Política e incluso en la organización administrativa
  • La diferencia de las perspectivas: Buenos Aires, lugar idealizado por Cibrán frente a la mirada neutra de Rubido
  • La dicotomía en torno a la Emigración, amenaza (el drama de el Parafús en la novela) al tiempo que posible salida o solución.

Uno se pone a escribir con una idea en la cabeza. Tiene un plan, tal vez incluso un objetivo. El propósito es que la novela termine resultando interesante para alguien, que le aporte al menos un motivo para la reflexión, que matice quizás las conclusiones o los juicios que albergaba sobre esta o aquella cuestión. Eso algunas novelas, algunas editoriales, algunos autores…

@pallarego

 

Novelas escritas por mujeres

Día mujerDecía Homero: “los jóvenes tienen el genio vivo y el juicio débil”. Por tal motivo, entiendo, llegan todo el tiempo a conclusiones precipitadas a partir de argumentos enclenques.

Cuando era joven, creía que existía algo así como una “literatura femenina” y había llegado a la conclusión de que no me gustaba. Eran años en los que sonaba sobre todo Rosa Montero. Había leído dos de aquellas novelas, “Te trataré como a una reina”, esa la recuerdo vagamente, la otra ni siquiera. Lo que decían no me interesaba en absoluto. Entonces tomé una heroica –así lo veía entonces– decisión: busqué “Al faro” con la intención de ampliar el campo de observación. Virginia Woolf no solo me resultó aburrida e inocua, también pretenciosa y, ojo al dato, equivocada. Su literatura no era literatura, creía aquel muchacho (he de decir que releí hace poco la novela de la inglesa y sigue sin gustarme).

El tamaño de la muestra resultaba más bien escaso pero, recordad, yo continuaba siendo joven, así que decidí dejar de leer novelas escritas por mujeres. Hasta que cayeron en mis manos “Adiós María”, de Xohana Torres, y “Amor de tango” de María Xosé Queizán, y amigos, amigas, aquel muchacho, al tiempo que maduraba, tuvo que alterar su conclusión inicial: “la literatura femenina no le gustaba, con una excepción: las obras de escritoras gallegas”. Y dio un paso más para corroborar su conclusión. Leyó “Recóndita armonía” de Marina Mayoral y de este modo la cuestión quedó debidamente confirmada.

Transcurrieron algunos años y su espíritu en lenta convulsión fue poniendo en duda parte de la experiencia acumulada durante el tiempo de juventud. Se trataba de un proceso inconsciente. De igual manera, como sin querer, se encontró un día leyendo las primeras páginas del “Cuaderno dorado” de Doris Lessing (otra inglesa!), una especie de novela de novelas. Por suerte era ya mayorcito para apreciar la dificultad de aquella empresa –de aquella obra– y se confabuló para rendirle el merecido tributo a través de su lectura minuciosa e interesada. A lo largo de sus 500-600? páginas, se convirtió aquel pobre muchacho ignorante en un adulto con algo de criterio. El aprendizaje, seguramente.

Dispuesto al frenesí del revisionismo –cuestionarlo todo, empezar de cero– se zambulló en un atracón de novelas escritas por mujeres asumiendo la inexistencia de esa corriente que algunos aún denominan “literatura femenina”. Por supuesto, se topó con obras magníficas, quiero decir, que le parecieron magníficas, otras que lo dejaron entre indiferente y abúlico, y también con un número no despreciable que valoró como “horribles”. Empezaré por éstas y así el artículo concluirá con final feliz. Advertencia previa (del todo innecesaria): considérese la literatura como un arte; en consecuencia, las opiniones al respecto pertenecen a la capacidad subjetiva de valoración de nuestras mentes heterogéneas.

Dicho lo anterior, selecciono “Voces”, de Dacia Maraini, como la peor novela escrita por una mujer que he leído en mi vida. No hay que hacer sangre así que paso a las siguientes: “Penélope en la guerra”, de Oriana Fallaci, “Hombres de lluvia” de Maruja Torres, “El corazón helado” de Almudena Grandes (qué decepción!), “Crepúsculo en Oslo” de Anne Holt, “Barba azul” de Amélie Nothomb, o “El talento de Mr. Ripley” de Patricia Highsmith, fueron obras que provocaron el rechazo sin ambages del lector crítico que descansa solazadamente en mí.

Novelas con méritos estimables en convivencia con debilidades apreciables han sido, por ejemplo, “Betibú” de Claudia Piñeiro, “Finisterre” de María Rosa Lojo, “Juntos, nada más” de Anna Gavalda, “Hierba mora” de Teresa Moure, “Todo lo que tengo lo llevo conmigo” de Herta Müller, “Los hermosos años del castigo” de Fleur Jaeggy, “La balada del café triste” de Carson Mc Cullers, o “La mujer habitada” de Gioconda Belli. En la mayoría de estas obras detecté una prosa cuidada, a veces exquisita, pero una narración que pecaba bien de poco consistente, a veces incluso de tediosa, o bien, simplemente, de portar escaso interés.

En tierra de nadie, en un lo que pudo haber sido y no fue, en ese purgatorio de obras tantálicas que no han alcanzado la excelencia por falta de autoexigencia de sus autoras –o escasez de ambición de sus editores–, encontramos “Mal de piedras” de Milena Agus, “El asesino ciego” de Margaret Atwood, o las más recientes “Puerto escondido” de María Oruña y “Farándula” de Marta Sanz.

Y por fin, las novelas que recomendaría no perderse, las que harán que no seas la misma / el mismo una vez las termines, que absorberán una buena parte de tu energía vital durante los días de lectura, las que te obligarán a reconsiderar viejos parámetros, las que retorcerán tus neuronas a la búsqueda de nuevas conclusiones, esas novelas gloriosas son, entre otras, “En América” de Susan Sontag; “Ave del paraíso” de Joyce Carol Oates; “Beloved” de Toni Morrison; “Una mujer en Berlín”, diario anónimo; “La casa de los espíritus” de Isabel Allende; “La edad del barro” de Sara Rosenberg; “Marcas de nacimiento” de Nancy Houston; “Purga” de Sofi Oksanen; “La habitación de invitados” de Helen Garner; “Las lagartijas huelen a hierba”, de Cristina Sánchez Andrade; “Cuatro por cuatro” de Sara Mesa y, para finalizar, los thrillers “El gran frío” de Rosa Ribas, “Una mujer en tu camino” de Karin Fossum, y “Perdida” de Gillian Flynn.

Hay muchas otras, lógicamente, pero tampoco es cuestión de elaborar una antología. Si he recordado las anteriores en lugar de las olvidadas, será por su capacidad de dejar huella. O por puro azar, la arbitrariedad aplicada a nuestra mente esta vez. En fin, que aquí lo dejo… a 8 de Marzo de 2016, “Día de la Mujer Trabajadora”.

@pallarego

 

El Danubio no pasa por Buenos Aires en Esquire

El Danubio en EsquireAsí es, la revista Esquire, esa destinada al hombre como ente con comportamientos similares, al hombre como colectivo o, más bien, segmento comercial, esa publicación perteneciente al grupo Forbes, ha incluido a “El Danubio no pasa por Buenos Aires” entre sus novelas recomendadas en el número de marzo. Dice de la novela:

El profesor Rubido vive desencantado con su labor docente en la Universidad. Sin embargo, este curso le depara un inesperado revulsivo: la llegada de un estudiante argentino de carácter rebelde y arrollador con quien entablará una relación de continuo desafío. Magnetismo y dependencia en un tenso pulso generacional que atrapa en su atinada consecución narrativa. 

Las otras obras que reseña el número de Marzo de Esquire son:

  • Julián Marías, crítico de cine, de Alfonso Basallo
  • Lago, de Jean Echenoz
  • Música acuática, de T.C. Boyle
  • La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco, y
  • El cazador de la oscuridad, de Donato Carrisi

 

Reseñas, críticas

El Danubio no pasa por Buenos Aires sigue cosechando referencias. Tras las entrevistas en Todoliteratura y Tregolam y la crítica en Mundo crítico, han llegado otras tres reseñas:

Algunos libros buenos: en esta muy amable reseña, se dice: “Una novela absolutamente absorbente que nos descubre un mundo de relaciones y cómo el magnetismo de una persona puede influir en el ánimo de los que le rodean, una novela que recomiendo por su delicada escritura y su apasionado refinamiento…” Gracias por tan magnánimas palabras.

Lunas pasajeras: este blog nos ofrece una visión diferente de la novela y en su reseña pone de manifiesto el poder redendor de “las pequeñas estrellas” que pueden aparecer en una vida.

Melibro.com: una crítica generosa que destaca la obsesión de Juan Carlos por Cibrán Salgado, el viaje físico a Argentina y también el viaje interior del protagonista, así como las referencias al River Plate y aquel traumático descenso a la 2ª Nacional. Puntúa la novela un 8 sobre 8: se agradece infinitamente tal valoración.

Entrevistas y tal

Estas fechas están siendo pródigas en entrevistas, la mayoría relacionadas con la publicación de El Danubio no pasa por Buenos Aires. Aquí dejo el vínculo a las cuatro últimas.

Entrevista en Todoliteratura

Conversación en torno a la novela y a los aspectos principales que en ella se tratan como la Universidad, la cultura a ambos lados del Atlántico, las relaciones entre profesores y alumnos, el conflicto de identidades o las dos ciudades escenario del relato, Santiago y Buenos Aires.

Reseña entrevista en Las lecturas de Guillermo

El amigo Guillermo Lorén me hizo una entrevista el mismo día en que presentábamos “El Danubio no pasa por Buenos Aires” en Madrid. Días después, publicó este post combinando contenido de la novela y de nuestra conversación.

Entrevista en Tregolam

La plataforma Tregolam que dirige Ángel García Roldán me realiza una entrevista exhaustiva en la que hablamos de la novela y de las variadas circunstancias que rodean el oficio de escribir.

Palavra comúm

Co amigo Ramiro Torres, falamos para o portal literario Palavra comúm, sobre as claves que definen a creación literaria hoxe en día e tamén doutros asuntos ben suxestivos como a relación entre literatura e economía.