Viaje por la Grecia Clásica. El Peloponeso

Continuamos viaje por la Grecia clásica y tomamos hacia el Peloponeso. Hemos de cruzar sobre el Canal de Corinto. Poniéndonos estupendos, diríamos que esa especie de grieta convierte la península en una isla. El canal impresiona, 6 kilómetros de vertiginosa angostura, sobre todo cuando aprendes que fue construido en el siglo XIX. Tiramos carretera hasta Micenas, cuna de una civilización que se comparó con el Egipto de los faraones por su nivel de desarrollo e influencia. Sus manufacturas llegaban a cualquier rincón del Mediterráneo, y a la actual Gran Bretaña, a Escandinavia, a lo que hoy conocemos como Afganistán. Un fuego terminó con todo. Igual que después los griegos, adoraban a los doce dioses de la Antigüedad. Hablamos del 1.500 a.C., esos siglos. Su rey más popular fue Agamenón aunque quizás solo haya reinado en la imaginación de Homero. Las ruinas emocionan por su historia, el tesoro de Atreo o la Puerta de los Leones. Me pregunto de dónde habrían sacado los modelos. También qué técnica habrían utilizado para levantar aquellos muros inmensos.

Alcanzamos Nauplia, Náfplio en griego moderno. Preciosa ciudad de origen veneciano antigua capital del país. Cuesta creerlo transitando por sus bulliciosas y estrechas calles. El casco antiguo se recorre varias veces al día, circules por donde circules, siempre terminas en los mismos sitios. Sus principales referencias son las buganvilias. Y la fortaleza Palamidi en lo alto, casi 1000 escalones la elevan sobre el nivel del mar. Otros bastiones, entre ellos la fortaleza Bourtzi en el medio de las aguas, reflejan su pasado interés estratégico.

Epidauro es una visita obligada desde Nauplia. Teatro construido en el siglo IV a.C., presenta unas cualidades acústicas impresionantes. Basta con colocarse en el punto medio del escenario y recitar o cantar cualquier estrofa. El sonido te envuelve al instante. Epidauro fue en su día “centro del arte de la Medicina y la curación” aunque de tal título no obtuvimos más prueba que unos cuantos útiles quirúrgicos. Si queda tiempo, se puede retornar a Nauplia dando una vuelta para pasar por Porto Jeli, región de moda para sorpresa de los lugareños. Un taxi boat traslada a los turistas avezados hasta la isla de Spetses, escogida por alguna destacable celebrity de raíces monárquicas.

Apuntamos al norte, carretera de montaña hasta Olimpia. Aquí nacieron los Juegos. Cuando se habla de los Juegos, nadie imagina el parchis o las damas, ni siquiera el escondite o el chorizo envenenado. Todos pensamos en deporte, constancia, superación, valores. Pensamos en Olimpia. Aquí se celebraron durante más de 1000 años, desde el 776 a.C. hasta el 380 d.C. cuando los prohibió el emperador romano Teodosio tras abrazar el cristianismo. Al parecer, a Dios no le gustaba el deporte. La “villa olímpica” albergaba, además de un estadio para 45.000 espectadores, un gimnasio, una palestra (a disposición también de oradores), alojamientos, baños turcos y templos dedicados a Zeus y Hera. Se deben visitar los dos museos, complementarios, que aportan una idea tangible y poderosa de lo que aquellos eventos significaban. Por cierto, competían solo hombres libres y debían hacerlo desnudos. Pues eso…

Delfos queda a unos 240 de Archea Olimpia y ya fuera del Peloponeso. Para cruzar “al otro lado”, debemos transitar el impresionante puente que une las localidades de Río y Antirio construido sobre el golfo de Corinto. Nuevo camino de montaña y olivos. Grecia es el principal país por consumo per cápita de aceite de oliva del mundo. Durante kilómetros tenemos la impresión de que no conocen otra especie arbórea o de que temen algún tipo de contagio de su árbol venerado. Llegamos a Delfos, o Delphi, y nuestra impresión queda confirmada. Ante nosotros se extiende la mayor extensión de olivos jamás imaginas. La villa no vale gran cosa pero a medio kilómetro se yergue el Monte Parnasso y las ruinas de la ciudad griega que albergaba el famoso Oráculo. Es un paseo para no girarse. Aprecia los monumentos, los templos, el teatro, el estadio… Gírate únicamente después de llegar a la cima. Entonces entenderás por qué los griegos lo consideraron lugar sagrado.

Y para finalizar, Meteora y Corfú: link al artículo

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1 Comentario hasta el momento »

  1. A trenza » Viaje por la Grecia clásica (Atenas 2) dijo

    18 de Xuño del 2017 a las 10:10 a.m.

    […] Continuación por el Peloponeso […]

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