Viaje por la Grecia clásica (Atenas I)

Visitamos Grecia con el respeto que debemos a nuestros mayores y con la esperanza de descubrir por aquellas antiguas tierras alguna clave de nuestro presente. Porque a nuestro presente no hay dios que lo entienda. Los griegos actuales no lo ponen fácil, todo hay que decirlo. Tal depósito de claves en su territorio debería sugerirles invertir algo más en señalización. Aun así aprendimos lecciones importantes; por ejemplo, que la colaboración entre rivales salvó la civilización occidental. Era el siglo V antes de Cristo y el poderoso imperio persa se disponía a invadir Atenas. Existía una cultura griega pero no una organización común. Estaban las polis, ciudades estado, cada una a lo suyo y a la gresca entre ellas. Atenas pronto descubrió que la única manera de derrotar a un ejército cien veces superior sería aliarse con otras fuerzas que pudieran tener intereses comunes. La primera, con Esparta. Tras las míticas batallas de Maratón, Salamina y las Termópilas, Atenas  y sus aliados vencieron a los persas y de paso salvaron nuestro presente. Tres hurras por Pericles y los suyos!

Aprendimos también que el cristianismo estuvo a punto de acabar con todo. Tal vez sea leyenda, quién puede identificar la verdad que subyace de los viejos relatos: se cuenta que San Pablo llegó a Atenas para introducir la religión cristiana, se subió al monte Filopappou e intentó convencer a los atenienses. Aquello era el siglo I lógicamente, Grecia ya había pasado por sus mejores momentos y Roma dominaba el cotarro. El politeísmo, bien aderezado de mitología, representaba un divertido y prolijo contubernio de fábulas hoy difíciles de asumir. Aunque, en fin, lo de la Santísima Trinidad, el Ángel de la Guarda, las resurrecciones milagrosas, el verbo hecho carne y las admoniciones de la Virgen María, Inmaculada Concepción, por ejemplo, como que tampoco suena a verdad irrefutable. San Pablo sembró aquella semilla que, al parecer, terminó de germinar unos cuatrocientos años después. El Cristianismo se adoptó como creencia triunfante y a partir de entonces el Universo al completo se explicó a partir de la existencia de un solo Dios Todopoderoso. Al carajo con la ciencias, el arte, la filosofía, por supuesto la mitología, y hasta con las Olimpiadas. Aquello que no procediese directamente de Dios no merecía un lugar entre los hombres, sus hijos devotos. Hasta que llegó el Renacimiento y las ideas de aquella Grecia se recuperaron en parte, y el Hombre volvió a ocupar un espacio propio y así se fueron sucediendo los siglos hasta el día de hoy en que todavía andamos dando vueltas a las sospechosas relaciones entre lo humano y lo divino.

En Atenas hay que visitar la Acrópolis, evidentemente, y su Partenón en el medio. Entre las hordas, el calor y los escalones, la cosa tiene mérito. Significa “parte alta de la ciudad”, de akro –cima– y polis –ciudad–. El Partenón es el Templo erigido en honor de la diosa Atenea que, al fin y al cabo, fue quien dio nombre a la capital. También está el Templo del Erecteon donde se encuentran las Cariátides, o sea, unas copias fidedignas. Las genuinas descansan en el Museo de la Acrópolis que está como a un kilómetro de distancia y cuya visita no se puede perder. Otro Museo que de ninguna forma se debe obviar, sería un horrible crimen turístico, es el Arqueológico, que ofrece un recorrido asombroso por 2000 años de una rica Historia que comienza por las civilizaciones cicládicas y micénicas, precedentes de la griega (más la minoica procedente de Creta). La exposición avanza a paso lento mostrando piezas de un mérito incalculable. Me quedo con los figurines cicládicos y con la maravillosa escultura de bronce de caballo y joven jinete datada en el siglo II a.C.

Hay que recorrer también el Ágora, antigua plaza del Mercado en donde se cocía todo lo importante. Hay además un Ágora romana con la bellísima Torre de los Vientos que muestra un friso con los ocho dioses, uno por orientación. Está el primer teatro jamás construido, dedicado a Dionisos, y una Biblioteca también Iglesia, y el Templo de Zeus, y el arco de Adriano y mil y una ruinas más que consiguen trasladarte a aquella otra Grecia gloriosa.

En Atenas aprendimos algo sobre la Historia más reciente de este país que no deja de resultar paradójico. Los turcos otomanos dominaron Grecia desde el siglo XV aunque los helenos mantuvieron durante más de 300 años encendida la llama de su identidad nacional. En 1820 se dieron las condiciones propicias para una revuelta, se sucedieron unos años realmente turbulentos hasta que en 1830 el país alcanzó la independencia. Y entonces fue cómo la nación que alumbrara el concepto de República, se convierte en una monarquía por decisión de… potencias extranjeras. Su primer rey es Otón de Wittelsbach, príncipe de Baviera, de 17 años, que gobierna por medio de un Consejo formado por funcionarios bávaros. Depuesto en 1862, Inglaterra consiguió que Jorge I, hijo del monarca de Dinamarca y cuñado del príncipe de Gales, accediese al trono. A este hombre lo asesinaron en 1913 sucediéndole su primogénito Constantino, quien hubo de salir corriendo del país en 1922 tras dos abdicaciones y una sangrante derrota contra los turcos.  En 1924 se proclama la República que dura bien poco: en 1935, se restituye la monarquía a través de un golpe de Estado militar; el nuevo rey Jorge II asume la dictadura y el general fascista Metaxas se convierte en el hombre fuerte del país, hasta que en 1941 el dictador la palma, los nazis invaden el país y el monarca se exilia en Egipto. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Grecia se sume en un período de continua inestabilidad, Guerra Civil incluida, cuyo rebufo ha llegado hasta nuestros días.

Y aquí concluye la primera parte de esta crónica inesperadamente larga que aún verá posteriores prolongaciones…

Link a segunda parte (Atenas 2) 

3 Comentarios hasta el momento »

  1. A trenza » Viaje por la Grecia clásica (Atenas 2) dijo

    12 de Xuño del 2017 a las 7:00 p.m.

    […] Vínculo a la primera parte (Atenas 1) […]

  2. A trenza » Viaje por la Grecia Clásica. El Peloponeso dijo

    16 de Xuño del 2017 a las 10:36 a.m.

    […] Link a posts sobre Atenas […]

  3. A trenza » Viaje por Grecia. Meteora y Corfú dijo

    18 de Xuño del 2017 a las 10:07 a.m.

    […] Link a Atenas (I y II) […]

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