Los errores encadenados de Del Bosque

DelBosqueEs el primer post o artículo que escribo en mi vida sobre fútbol. Tampoco exactamente sobre fútbol, sin embargo; más bien sobre el coste de no tomar la decisión correcta en el momento adecuado. En esta fórmula -decisión correcta, momento adecuado- descansa una de las grandes claves de los éxitos, triunfos en terminología deportiva.

Parecerá ventajista, escribir tal cosa después del fracaso de la Eurocopa, pero no lo es. Tengo testigos a porrillo que pueden acreditar el origen de estas ideas. Cada vez que surgía la cuestión, defendía yo lo mismo: Del Bosque debe irse. A continuación mis razones:

  1. La derrota en el Mundial de Brasil fue de tal calado, que solo admitía una respuesta quirúrgica. Mantener la misma estructura significaba intentar alargar la vida de un cuerpo ya extinto, caduco y bajo sospecha.
  2. El principal indicio del agotamiento del seleccionador y su equipo tiene un nombre: Iker Casillas. Haber seleccionado al portero más inseguro y en las peores condiciones de la Liga española representó una decisión de un impacto brutal. Primero en los propios jugadores, desconcertados ante un portero completamente fuera de tono, y después en los resultados: las derrotas vergonzantes contra Holanda y Chile fueron propiciados por múltiples fallos graves de Casillas.
  3. Insistir en la titularidad del portero madrileño, eso que se llamó eufemísticamente “transición dulce”, supuso un nuevo error de bulto. De Gea, un arquero de talla internacional, fue tratado en la Selección como un juvenil, siempre a la sombra de Casillas. Jugar la Eurocopa con el portero del Oporto en el banquillo solo pudo provocar inseguridad en De Gea, que no ofreció en Francia su nivel habitual.
  4. Del Bosque despreció en los últimos años a jugadores que tendrían que ser fundamentales en la convocatoria de la Eurocopa. En concreto, a Gabi, Íñigo Martínez y Vitolo. El caso de Gabi resulta especialmente significativo: años de rendimiento portentoso ignorados por el seleccionador. Gabi sería un sustituto de garantías de Busquets, necesitado, como todos, de un bien calculado descanso. Íñigo Martínez sería igualmente un magnífico sustituto de Piqué y Ramos, en lugar de Bartra y Sanjosé, ninguneados en el torneo. Vitolo debería haber participado también en las convocatorias con asiduidad, un jugador que se adapta perfectamente al juego de la Selección y que presenta un nivel competitivo en una posición con un déficit de jugadores españoles relevantes. También debería haberse incluido a Javi Martínez, el central del Bayern, muy por encima de Bartra y Sanjosé aun cuando acabase de salir de una lesión.

Estas eran mis razones antes de la celebración de la Eurocopa. Una vez se inició el torneo, añadí algún motivo más. El principal, quizás, ese papel de protagonismo inaudito concedido a Sergio Ramos, un jugador capaz de lo mejor (sus cabezazos en los saques de esquina atacantes) y lo peor (el resto de lances del juego). Ramos es un jugador volátil y prepotente, en ningún caso debería ostentar la capitanía del equipo. El lanzamiento del penalti contra Croacia, estando en el campo Iniesta, Silva, Cesc o Aduriz, representa un ejemplo monumental de estulticia futbolística. El culmen del despropósito vino de las declaraciones de Del Bosque al respecto: “los penaltis no se entrenan”. Atómico!

Otro error gordo fue mantener los mismos once jugadores que habían salido ante Chequia y Turquía. Contra Croacia, teniendo presente el anterior punto 4, tendrían que haber jugado Azpilicueta, Javi Martinez, Íñigo Martínez, Coke, Tiago Alcántara, Gabi, Aduriz y Vitolo, un equipo fresco y competitivo. España habría jugado y no perdido. Del Bosque colocó a los mismos y ahí llegó la gran pifia. Sin embargo, equipo había, grandes jugadores, para vencer a Italia y a cualquiera. Pero se salió sin plan y a merced de una Selección italiana que sí había estudiado al rival. El último error de Del Bosque, espero.

Mis candidatos para sustituirlo: Valverde y Quique Setién. Veremos lo que hace Villar, ese que fue incapaz de tomar la decisión correcta en el momento adecuado…

 

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