Córdoba, Mendoza, Salta (y III)

198 PurmamarcaSalta la Linda, así la conocen, por sus viviendas coloniales de una planta, por la simetría de su trazado urbano, por la solemne belleza de la plaza 9 de Julio –imponente Catedral– y seguramente por la festiva cordialidad de sus habitantes. Salta será posiblemente la Argentina más indígena. Se nota en la raza que prevalece y en el acento que vibra en los tímpanos del visitante. Desde el Cerro San Bernardo, además de disfrutar de una vista privilegiada de la ciudad, uno puede adivinar los altiplanos bolivianos. Y en aquella dirección nos preparamos a partir.

151 Valles CalchaquíesLos alrededores de Salta, en un amplio radio, dejarán en el viajero una huella que solo el devenir de la Naturaleza podrá borrar algún día. Nos organizamos en tres jornadas. La meta de la primera habría de ser el pueblo colonial de Cachi, sus casas alineadas a 2.200 metros de altura. La ruta transcurre por los imponentes Valles Calchaquíes cuyo paisaje varía de fisonomía con sorprendente frecuencia. Avanzamos por la Quebrada de Escoipe, abordamos una carretera sinuosa que nos lleva a observar las nubes desde una posición de superioridad para descender a continuación por la sinuosa Cuesta del Obispo.

179 Parque Los CardonesLlegamos al Parque Nacional de los Cardones. Son éstos una especie de cactus gigantes paradigma de supervivencia en condiciones extremas, aunque no tanto: a partir de los 3.500 metros desaparecen. La madera hueca del cardón se utiliza para todo, desde techos de edificios nobles hasta confesionarios o piezas de artesanía.

Antes de pasar a la segunda jornada, deberíamos explicar lo que se entiende por “Quebrada”: viene siendo un paso entre montañas siguiendo el curso de un río, éste normalmente seco excepto en temporada de lluvias, que por estos lares coincide en verano, entre noviembre y marzo. Las quebradas facilitaron el tráfico de personas y mercancías, elementos clave para la configuración histórica de estas tierras. El pueblo inca podría atestiguarlo.

191 PurmamarcaNos adentramos al día siguiente en la provincia de Jujuy para reconocer la ruta de la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad. Nos detenemos en Purmamarca para apreciar de cerca el Cerro de los Siete Colores y para pasear alrededor de su mercado pleno de cromatismo y buenas ofertas. Seguimos para Pucará de Tilcara, un poblado omoguaca del siglo X dispuesto en fortaleza que fue reconstruido en los años sesenta con escaso acierto. Avanzamos hasta Humahuaca, el punto más alejado de la ruta, nuevo pueblo colonial que alberga el Monumento al Indio, más conocido como Monumento a los Héroes de la Independencia. En el camino de vuelta, paramos en Uquía para conocer su interesante iglesia que acoge nueve cuadros –arcángeles arcabuceros– de la escuela cuzqueña. La última parada del día tendrá lugar en Maimará, donde se aprecia el cementerio local integrado en el paisaje y la ladera policromada conocida como Paleta del Pintor.

250 La PunaLa agotadora excursión de Humahuaca precede a la no menos exigente expedición hasta la Puna y las Salinas Grandes. La Puna es un altiplano, es decir, una planicie que se extiende a unos 3.500-4.000 metros de altitud, y que aloja las comunidades de alta montaña. La región de La Puna es rica en oro, plata, cobre, bórax o litio, minerales explotados por grandes multinacionales y que apenas dejan algún beneficio entre los habitantes indígenas. Las alturas de La Puna están pobladas abundantemente por llamas, guanacos o vicuñas, que proveen de lana, carne y leche, además de servir como animales de carga.

263 Salinas grandesEn la ruta, paramos en El Alfarcito, lugar donde se erigió un colegio con residencia para los estudiantes, una iglesia y un pequeño museo que honra la memoria del Padre Chifri –el cura que misionaba en parapente–, una de esas personalidades capaces de demostrar que la voluntad de un solo hombre es capaz de aliviar la vida tantas veces miserable de sus semejantes. Continuamos la llamada ruta del Tren de las Nubes hasta llegar a San Antonio de Cobres, el pueblo más importante de la Puna. Unos kilómetros más allá, parada obligatoria en las Salinas Grandes, inmensa llanura formada por sal procedente de erupciones volcánicas. Se diferencia de la sal marina en la falta de yodo.

Para sedimentar lo vivido durante estos días, conviene rendir visita al Museo de Alta Montaña en Salta, que explica y describe la historia de unos pueblos cuya vida poco se parece a la habitual conocida en el mundo desarrollado…

@pallarego

 

1 Comentario

  1. A trenza » Córdoba, Mendoza, Salta (II) dijo

    31 de Maio del 2016 a las 10:32 a.m.

    […] @pallarego               Tercera parte del viaje […]

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