Córdoba, Mendoza, Salta (I)

50 CórdobaQuedan volando desde Buenos Aires hacia el noroeste, tres provincias diríamos complementarias. Empezamos por Córdoba, la ciudad, hoy en día una especie de capital entre el humo. El plomo aún en las gasolinas se concentra en las estrechas calles del centro emponzoñando el paseo de sus acostumbrados habitantes. Los visitantes llegados de países con un mayor control medioambiental sufrimos las inclemencias de la polución desde el minuto uno.

Los edificios históricos en pie, unos cuantos, se alternan con edificaciones feas levantadas sin criterio de altura. En la Plaza de Sanmartín, el libertador siempre presente, una catedral notable con un cimborrio sobresaliente, y a escasos metros, el Cabildo sigue la disposición de los típicos ayuntamientos coloniales, todos ellos bien parecidos. En una calle aledaña, una Casa en la que hay que entrar a pesar de que apenas esté señalada y sea difícil encontrarla en folletos y guías: el Centro de la Memoria.

46 CórdobaLas detenciones indiscriminadas y las torturas habían comenzado antes de la dictadura. Isabel Perón había dado orden de persecución de los comunistas lo que abrió un tiempo de odios y crueldad. “Nosotros somos la memoria de los otros”, dejó escrito una de las víctimas. Sobrecogen aquellos pasillos angostos, estremecen aquellas gélidas celdas que guardan los ecos de los gritos de dolor. En una de las salas, encontramos tres jóvenes investigando casos de desaparecidos, 30.000 están registrados en todo el país…

El lugar de mayor interés histórico de Córdoba se sitúa en la llamada Manzana Jesuítica, un conjunto arquitectónico declarado Patrimonio de la Humanidad formado por la antigua sede de la Universidad, la iglesia de la Compañía de Jesús, la residencia de estudiantes y el Colegio de Montserrat.

58 Alta GraciaLos jesuitas llegaron a Córdoba en 1598 y en esta ciudad establecieron la capital de la que ellos denominaban “provincia de Paraguay” la cual abarcaba alrededor de dos tercios de la actual Argentina. Para sostener la Universidad y su actividad evangelizadora, fundaron diferentes estancias agrícolas y ganaderas en los alrededores de Córdoba (la declaración de Patrimonio de la Humanidad corresponde al conjunto; foto: estancia de Alta Gracia). Su presencia representó un estímulo importante para la región hasta que fueron expulsados del Reino de España en 1767 (antes lo habían sido de los Reinos de Francia y Portugal).

La Universidad de Córdoba se puede considerar el primer ejemplo de enseñanza superior en Argentina. En un principio, únicamente admitía varones, blancos y españoles o sus descendientes y se focalizaba en materias teológicas. En 1767, su control pasa a los franciscanos y en 1791 se crea la Facultad de Derecho con lo que se supera el carácter exclusivamente teologal. A partir de 1808, el clero secular desplaza a los franciscanos. El Deán Funes inicia un programa de reformas, con nuevas materias y la suavización de los requisitos de acceso. En 1918, los propios estudiantes fuerzan la gran reforma universitaria, un movimiento de corte revolucionario que pronto se extendió al resto del continente y representó el origen de la modernización de Córdoba, provincia y capital.

El carácter universitario de la ciudad se ha mantenido hasta hoy y en sus barrios, sobre todo alrededor del Parque Sarmiento, se percibe el latido alegre e ilusionado de los miles de jóvenes que estudian en su campus…

54 Villa Carlos PazDecidimos conocer Villa Carlos Paz, pueblo de carácter turístico de enorme pujanza sobre todo en verano, nos cuentan. El trayecto por el Valle de Punilla se hace interesante. Aprendemos la transcendencia de los embalses, veintitrés en la provincia, y visitamos una usina construida polos ingleses a principios del siglo XX (quizás, finales del XIX). Los lagos artificiales –San Roque en la ruta– protagonizan un paisaje modificado por el hombre, que castiga los ríos con una fiereza similar a cómo lo hace en Galicia. Finalmente, Villa Carlos Paz nos decepciona; salvamos tan solo la curiosidad de sus múltiples teatros revista abiertos únicamente en temporada turística…

73 La CumbrecitaAl día siguiente tiramos para La Cumbrecita, un pueblo de montaña creado por un judío alemán en 1934. El lugar, que cuenta con apenas 200 habitantes, resulta pintoresco en su máxima expresión, una especie de capricho centroeuropeo en el corazón de Argentina. La impresión continúa hasta Villa General Belgrano, fundada por los supervivientes del hundimiento en Uruguay de un acorazado alemán durante la Segunda Guerra Mundial. En General Belgrano mantienen las costumbres de sus fundadores e incluso disponen de una plaza reservada para la celebración del Octoberfest.

Nos quedó por señalar una parada de gran interés, Alta Gracia, donde se ubica una de las haciendas jesuíticas de la provincia de Córdoba, conservada en magnífico estado. En Alta Gracia se localiza además la casa donde residió Ernesto Che Guevara durante su infancia, ahora convertida en Museo. En este pueblo vivió también Manuel de Falla, concretamente sus últimos cuatro años. Un Museo en el chalet Los Espinillos guarda memoria de su sentida presencia.

Ver parte II: Mendoza                                                                                  @pallarego

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