La intención de una novela

untitledViene esto a cuento de la conversación que mantuve ayer con un conocido escritor manchego. Hablábamos de la intencionalidad que se escondía detrás de cada novela, del propósito -o propósitos- con el que nacen las historias de ficción. Muchas de las veces, el origen se encuentra en la realidad, naturalmente. De alguna forma, una novela es una oportunidad para retocar la realidad, para reinterpretarla y volverla a vivir. Con “El Danubio no pasa por Buenos Aires” (Marcelino F. Mallo; Ézaro Ediciones) ocurrió así.

La cosa empezó cuando un joven -real, tendría unos 16 años- sin vinculación anterior con Argentina, introduce en su forma de hablar el tono característico porteño. En cuestión de pocos meses, transforma por completo su acento. Estudia con fruición todo lo sucede por aquellas tierras, viste con frecuencia la camiseta de River, comieza a relacionarse con la colonia argentina de la ciudad donde vive, introduce palabras del lunfardo y busca trabajo para ahorrar y marcharse a Buenos Aires nada más cumpla los dieciocho años. Y tal como lo planea, lo lleva a cabo. Pasa allá varias semanas, “hasta que dure la guita” se dice en la novela, y cuenta su experiencia aunque ocultando los momentos más comprometidos…

Llegué a la conclusión de que aquella metamorfosis radical podría dar lugar a una buena historia. El joven, convertido en Cibrán en la ficción, representa la cumbre del “desconcierto vital”, la renuncia al propio ser, la desvinculación total a una raíz y a un entorno. Tomé esa idea y la apliqué a una persona adulta, lo que no me costó nada. Yo incluso podría servir de modelo, cualquiera con un mínimo sentido crítico padece ese desnortamiento de no entender lo que hacemos en el mundo, incluso nuestro papel en una comunidad concreta. Y así nace Juan Carlos Rubido.

Rubido se siente ajeno a la colectividad universitaria, reniega de su especialización, corta todo vínculo con su círculo de relaciones y considera la ciudad que habita como un marco impersonal e intrascendente (Santiago!). Los únicos recursos que le sirven de algo son las strippers de Internet, los libros de C. Magris y B. Croce, y su amigo Antón, quien lo hace sentir de cierta utilidad. Cuando Cibrán y Rubido se encuentran, cada uno cree reconocer en el otro una oportunidad que les devuelva el interés por seguir adelante.

Dado que son espíritus críticos, la relación entre ellos no pasa de un cierto desafío intelectual. Cada vez que se tropiezan, surge el conflicto pero eso también es lo que retroalimenta el interés por volver a verse. Semeja que, a pesar de la diferencia generacional, podrían llegar a alcanzar una suerte de simbiosis provechosa para ambos. Pero entonces son las circunstancias, como siempre, las que determinan los acontecimientos. La cosa finaliza con Cibrán camino hacia su Argentina idealizada, ficción dentro de la ficción, y con un Rubido dispuesto incautamente a empezar de cero.

La intención era que esta relación configurase el tronco da narración, la cual habría de incorporar una serie de historias o elementos paralelos a modo de ramificaciones enriquecedoras del conjunto, tales como:

  • La línea estrecha que separa la amistad y la traición
  • Las relaciones generacionales, hombres fascinados por mujeres jóvenes
  • La sensación de agujero negro, de claustrofobia, que tantas veces propician las instituciones y los centros de trabajo
  • Incluso esa tendencia redundante a la “restauración” que demostramos los humanos, ya sea en la Historia, en la Política e incluso en la organización administrativa
  • La diferencia de las perspectivas: Buenos Aires, lugar idealizado por Cibrán frente a la mirada neutra de Rubido
  • La dicotomía en torno a la Emigración, amenaza (el drama de el Parafús en la novela) al tiempo que posible salida o solución.

Uno se pone a escribir con una idea en la cabeza. Tiene un plan, tal vez incluso un objetivo. El propósito es que la novela termine resultando interesante para alguien, que le aporte al menos un motivo para la reflexión, que matice quizás las conclusiones o los juicios que albergaba sobre esta o aquella cuestión. Eso algunas novelas, algunas editoriales, algunos autores…

@pallarego

 

Los comentarios han sido cerrados para esta nota