Gallego, de Barnet

“Gallego”, de Miguel Barnet, pode considerarse un “clásico” da literatura cubana, o cal quere dicir bastante. Barnet, etnógrafo, narrador, poeta, ensaista, está considerado un dos escritores cubanos máis sobranceiros. Especialista na chamada “novela de testemuña”, pretende ser “a conciencia da cultura cubana, a alma e a voz dos homes sen historia”. Velai “Gallego”, levada ó cine, por certo, e traducida, por exemplo, ó alemán.

Busquei a novela durante a miña estadía en La Habana hai un par de anos mais a carencia na capital caribeña abrangue todo tipo de produtos e sectores. Atopeina a través dese almacén virtual das letras que é Iberlibro. Pagou a pena buscala. Desenvolve a traxectoria vital completa de Manuel Ruíz, natural da aldea pontevedresa de Arnosa. “Unha idea fija cambia el destino de un hombre. A veces le temo a eso, porque yo soy terco y a la corta o a la larga me salgo con las mías. A mí nada se me puede meter en la cabeza. No le doy tiempo a las ideas; ellas vienen y las pongo en marcha. Así fue que llegué a Cuba.” Tiña dezaseis anos. A esas idades xa eran homes.

“Gallego” é narrativa en primeira persoa. Fala o emigrante, en galego malia estar escrito en castelán. Barnet acada esa sutileza na linguaxe a través da cal as palabras se traducen pola lectura. En Manuel Ruíz lembramos a calquera dos nosos pais ou avós, o seu periplo, máis loita ca viaxe, a súa metamorfose e abnegación. Regresa a Galicia para continua-la peripecia. A Guerra Civil encóntrao en Madrid, alistándose nas “Milicias Gallegas”. “La guerra es una escuela muy grande. Por eso yo saco la conclusión de que después de lo visto en ella, no me ha quedado nada por ver. Quien ha vivido la guerra es quien más la odia.” Trala derrota e grazas a outros emigrantes en Cuba, embarca de novo cara a La Habana. “Tener un amigo es como tener un central. Esa es una verdad muy grandes, no hay discusión.” Fica en La Habana con ocupación de carpinteiro. O resto, familia e Fidel.

De entre as máis de 200 páxinas que dan forma a “Gallego”, quedo con este parágrafo: “Ningún gallego, que sepa yo, ha olvidado Galicia, aunque no la haya vuelto a ver más nunca. Ningún gallego ha olvidado su lengua completamente. Yo, que vine a los dieciséis años, como ya dije, puedo hablar en gallego como el primer día que llegué al puerto. La lengua está pegada al cerebro desde que la oye uno de los abuelos y los padres. La mayoría de las veces, cuando yo hablo para adentro me digo las cosas en gallego: las siento más. Sobre todo si tengo que pensar mal de alguien o cagarme en su madre. El gallego que ha olvidado su lengua es un mal agradecido y un traidor. Yo tengo en mis oídos todavía las historias de mi abuelo en puro gallego, con cantos y todo. Así las conservo en mi memoria.” Miguel Barnet, 1981.

Los comentarios han sido cerrados para esta nota